Apresure el marlboro, me sentí como aquel hombre sin hogar fijo cada vez
que pisaba con una mochila la terminal de buses. Viajaba de nuevo, me esperaba
un viaje de 10 horas hacia la capital.
Revise mi boleto, mi asiento era el número 3 al pasillo. Te vi, pequeña e
inquieta al momento de decirte que me tocaba sentarme a tu lado. Pensé en la
suerte que tuve, pues me toco viajar a lado de una mujer preciosa. Encendí el
iPod, “The White Stripes” sonaba en aquella
“cold cold night”. Sentía tu respirar pausado, tu cabello sobre mi hombro.
Pude apercibir aquel olor a mujer; tan penetrante, tan sublime, tan etéreo. Ese
olor que me volvió loco al momento de acercarme sutil y clandestinamente a tu
cuerpo solamente para apercibir tu aroma con total claridad.
Mi cuerpo sucumbía ante el cansancio, mis ojos se cerraban mientras
escuchaba ya a lo lejos “The HardestButton to Button”. Antes de llegar al Puyo desperté por sentir a toda tu
humanidad contra la mía, estábamos de lado, sentí tus nalgas en mi cadera, tu
espalda en mi pecho. Asumí que estabas dormida, que buscaste el necesario calor
humano para enfrentar al frio que se colaba por tu ventana. Creo que fui muy
comedio al animarme a abrazarte suavemente, despertaste, me miraste a los ojos
y solamente me brindaste una sonrisa que aprobó aquel arrumaco espontaneo de
dos desconocidos que solo jugaban a darse calor.
No dijiste nada, no dije nada tampoco, en ese tipo de situaciones las
palabras están de más, solo atine a abrazarte cada vez más fuerte, a tomarte
las manos y a apercibir ese cabello que se enredaba en mi rostro.
Supe que te llamabas Belén, que tenías 21 años, que viajabas donde unos
familiares en Quito, supe también cerca de Ambato que tus labios sabían tan
bien como se veían.
Los arrumacos verbales entre beso y beso fueron innecesarios, tú no querías
saber quién era este extraño que te besaba y te estrujaba contra su cuerpo como
una frágil hoja caída en otoño; yo no quería saber quién era esta dama
desconocida que me daba besos de manera tan gratuita.
Llegamos, te bese por última vez, Feliz Navidad nos dijimos y me marche sin
mirar atrás. Así quería recordarte, quería tener ese recuerdo en mi memoria de
aquella dama clandestina que llego en una noche muy, muy fría; solo para darme
un poco de calor necesario. Solo para regalarme, una tregua…
Voy dejándome nostalgia, tras nostalgia en el camino
Que reuní al vuelo estival de tus amores peregrinos.

5 maravillosas divagaciones:
Wowwwwwwwww querido amigo ...mira que dicen por ahi que la vida te da sorpresas ...y vaya que linda situacion la que viviste !! ....me encanto!!...besitos a la distancia .
Aquí tienes un ejemplo real de una historia con final feliz literalmente, ya que tomaste una buena decisión en la ubicación del punto final. Así debería ser la vida, vivir cada instante como si la muerte fuera tu acompañante, sin pensar en un pasado ni depender de un futuro.
hace mucho tiempo que no pasaba por aqui, que gusto volver a leerte Felices fiestas!
Eso era de verdad o inventado? Si era inventado buena la historia.. SI era real.. yo moriria feliz hermano, como dicen ahi arriba asi debio ser, duro lo exanto, se dio lo necesario, ni mas ni menos, justo. Aunque quedase un sabor agri-dulce es simplemente lo mejor hasta donde llego.
Saludos Panita
http://www.youtube.com/watch?v=cN9jE3-LG0k
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