Y ahora que sin saber hemos sabido
Querernos como es debido
Sin querernos todavía.
-Joaquín Sabina.
Por ahí me comentaron que andas
buscando peligrosas declaraciones mías, más bien me suena a una cacería de
confesiones, a lo mejor quieres escuchar un “yo estoy enamorado de ti” aunque
me encantaría decirte de manera explícita “yo te quiero carajo”, sin que eso
suene a que me quiero acostar contigo.
En fin, parece que el abandono consciente
que sufriste de mi parte te ha afectado de cierta manera, pero yo me pregunto
¿Por qué? Se supone que el imbécil asocial soy yo, se supone que el que tiene 3
amigos, entre ellos uno imaginario soy yo. En fin, te escribo esto porque
sencillamente yo no quiero saber nada de ti, ni quiero seguir pareciendo amable
cuando me llamas, ni quiero seguir bancándome tu escritura de adolescente que
me hace pensar dos veces en tu capacidad intelectual a la cual he admirado por
mucho tiempo.
Me entere que volviste con el
imbécil de tu novio. Si, ese del cual hable en un texto anterior, sé que de
igual manera te va bien, me contaron además que ahora tu matrimonio es
inevitable y va porque va, me alegra saber que estés bien con el imbécil ese,
me alegra saber que te vaya bien con él y sobre todo, me alegra saber que te
vayas a casar, con el por si acaso.
Pasando a aclarar las cosas,
confesare que es verdad aquello que dije, “si yo me quisiera casar con alguien,
me casara con ella”. Si, lo dije, y no encuentro nada de malo en ello, contigo
he compartido cosas que ni siquiera compartí y viví con la imbécil esa que fue
mi novia por 4 largos años. Contigo nunca me sentí solo a pesar de que cientos
de kilómetros me separaron de ti, contigo supe llorar y aprendí a sonreír de
nuevo, contigo compartía largas conversaciones sobre el Che, sobre tu vida de
guerrillera y sobre aquella bicicleta vieja con motor a la cual llamabas “la
moto” la cual siempre prometiste enseñarme a manejar y nunca lo hiciste.
Contigo aprendí a fumar con aquel
porro de marihuana mal armado, contigo aprendí que la comida china es algo más
que el chaulafan, contigo aprendí que 60 dólares y una mochila son suficientes
para pasar dos días en la playa y regresar con vuelto, contigo aprendí que una
noche fría, no era tan fría si la pasábamos abrazados.
También aprendí, contigo por si
queda la duda, que yo no quería un amor civilizado, y eso por Sabinear este
texto que quiere parecer una carta mal hecha.
En fin, creo que he aclarado todo y
te he explicado todo, y lo hago aquí porque sé que esto nunca lo vas a leer,
porque a pesar de haber sido mi “mejor amiga” por tantos años, nunca te
intereso esto de mi blog. Adiós.
“Cuando decimos si ella se va, lo que queremos
decir es,
que si te vas, pues,

1 maravillosas divagaciones:
Qué te diré ... aunque suene irónico, ahora que ella está lejos y comprometida y todo, es cuando más le interesará leer tu blog. A través de él tendrá pistas de tu vida.
Así somos las mujeres nunca nos dejaremos entender ...
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